Disparos y diversión a diez mil
pies
Entrar en la cabina y toma los
mandos del mejor avión de caza del
mundo, el F-16 Fighting Falcon en
este juego para móvil de tipo shoot
em-up, con elementos de simulación
aérea.
Además de las modalidades de
siempre, como las clásicas “peleas
de perros”, armas múltiples, recoger
bonificacione, se han implementado
cualidades de la verdadera
simulación aérea como elementos
fundamentales del juego. El jugador
inicia en una “Escuela de Lucha
Aérea” para llevar a cabo sesiones
de entrenamiento diversas
(aterrizaje en cargueros, prácticas
de tiro de precisión…) para poder
posteriormente poder subir de rango
y acceder a misiones de guerra muy
reales y de gran dificultad
alrededor de todo el mundo.
Después de misiones de
reconocimiento, bombardeo,
intercepción o misiones de escolta,
el jugador ha de pasar por tensas
fases de recarga de combustible con
la posibilidad de aprender complejas
maniobras acrobáticas que podrían
salvarle la vida en combate.
El realismo de este juego se
acentúa gracias a sus enemigos:
cazas aéreos MiG-29, tanques AMX,
helicópteros KA-50 Hokum, entre
otros. Si te ves capaz de acabarlo,
tras tu mortal periplo hay
disponibles regalos exclusivos como
tapices y melodías (según el modelo
de móvil y el operador) así como
armas escondidas como bonificaciones
extra.
Para superar las misiones
dispondrás de 5 tipos de armas
distintas y de información completa
del estado del avión: combustible,
armas y energía.
Análisis del juego
Los shoot em ups son un género que, particularmente, me gusta.
Probablemente porque aún soy de la
generación de las recreativas, de
modo que cualquier cosa que me
recuerde a aquellos tremendos vicios
me pone un poco nostálgico y me
predispone a ser bueno con juegos
que aprendí a disfrutar hace tanto,
y que sigo disfrutando cada vez que
caen en mis manos. Pero no es el
caso.
Es cierto e innegable que este
F16 Air Fighter es un shoot em up en
el sentido más clásico: scroll
vertical, enemigos que se abalanzan
sobre ti, temática de aviones y
distintos power ups que recoger a lo
largo de nuestro largo camino de
destrucción, pero no sólo eso. No es
el caso porque se a ciencia cierta
que lo que he disfrutado no sólo se
debe a mi afición sino a las
excelencias y novedades (sí, he
dicho novedades) que encierra este
pequeño tesorito para móvil y que
enunciaré a continuación. De modo
que, pese a la afición, no puedo
dejar de hacer notar, con más placer
si cabe, que es un juego que destaca
sobre sus pares, un placer que no
suelo tener demasiado a menudo y que
me satisface especialmente.
Empecemos por un detalle que,
pese a ser bastante básico en otros
muchos géneros, suele escasear en
estos títulos, por lo que destaca
por necesidad: un tutorial. Algo que
puede parecer tan tonto como mostrar
cómo debemos movernos por la
pantalla, cómo apuntar a los
enemigos para derribarlos y cómo
esquivar los disparos, al final de
esta esquemática introducción se
acaba agradeciendo por cosas como
los tres modos de dodge (esquive) o
cómo repostar en vuelo, a parte de
los dos diferentes disparos a tierra
(bombas y misiles dirigidos) y un
somero recorrido por los power ups y
cómo obtenerlos.
Estos power ups, a parte de la
esencial vida, son recargas de
munición para bombas y misiles y las
acostumbradas mejoras de disparo (de
una sola línea de tiro a dos, tres,
etc.) con la salvedad de que no sólo
puedes mejorar en las propias fases,
sino que también tienes la
oportunidad de, con los dólares
duramente ganados a base de derribar
aviones enemigos y de volar por los
aires tanques y hangares, comprarlas
en las pausas antes de la siguiente
misión. Estas incluyen mejoras en la
cadencia y potencia de los disparos
(dos de cada tipo) que, además,
permanecen si perdemos una vida,
además de poder comprar un paquete
de 2 o 4 superbombas, sólo para la
siguiente fase, o que el número de
bombas y misiles recogidos con cada
power up aumente.
Volvamos a las maniobras de
evasión. Que existan no es
sorprendente. Lo sorprendente es que
sean tres, no sólo el típico looping
sino también giros a izquierda y
derecha, y el hecho de que tengas
que hacer un gasto extra de
combustible por cada una de ellas.
Esto implica dos cosas: que no
tienes maniobras sin fin y que,
además de la consabida barra de
vida, has de estar atento al
combustible y, aunque no suele ser
un problema si no eres un fan de las
acrobacias, tampoco suele ser plan
caer al mar por falta de gasolina.
Por supuesto, eso tiene arreglo, con
los aviones de reportaje que
aparecen de tanto en tanto (más bien
al final de las fases) y que llenan
tus depósitos y te disponen para la
siguiente oleada de enemigos.
Todo lo anterior parece implicar
una buena cantidad de teclas.
Sinceramente, pese a necesitar el
pad (o las teclas 2,4,6,8 en su
defecto), la almohadilla y el
asterisco para los disparos a tierra
(bombas y misiles dirigidos
respectivamente) y el cero más una
dirección para las maniobras, además
del cinco para las super bombas,
sorprendentemente no se me complica
nada. Esto es probable que porque el
disparo básico es automático y
permanente, con la consiguiente
habilidad al calcular los disparos
con el movimiento de los enemigos,
sólo se desconecta cuando entramos
en zona de repostaje o aterrizaje,
que tampoco queremos volar nuestro
avión gasolinera, lo cual libera
mucho a la mente y a los dedos del
estrés de tener que machacar la
tecla de disparo, y nos permite
estar a otras muchas cosas,
añadiendo diversión y diversidad sin
que se resienta la jugabilidad.
Con unos gráficos bastante
detallados, con scroll en diferentes
capas que consigue dar la sensación
de que el avión efectivamente vuela,
con fases que, dentro del estilo
limitado del género, son diversas y
con efectos y música bastante
apropiados, este es un título que ha
sabido dar algo más y mejor que el
resto de shoot em ups que pueblan el
mercado. Con criterio y saber hacer
ha destacado, mejorado e incluso
entretenido más, esto último, al fin
y al cabo, lo más importante en
cuanto a juegos se refiere, la
característica última que me hace
recomendarlo sin reparos tanto a los
amantes de los combates aéreos como
a aquellos que gustan de machacar
unos malos un raro pues, también es
una virtud, la longitud de las fases
se adapta a cualquier tipo de juego,
cosa que se agradece.