Auge del género erótico
Una de las cosas que jamás se nos
pasó por la cabeza jugando a Sims,
es que fuera el germen de una
generación nueva de juegos
“picantes”. El flirteo en el juego
original de Will Wright era un
componente, más que secundario,
terciario, en un desarrollo
contextualizado en la evolución del
personaje y sus distintas
posibilidades (ascensión laboral,
habilidades del personaje, etc.).
Las expansiones incluyeron algunas
mejoras interesantes en este
aspecto, pero la mayoría estaban
centradas en oficios nuevos y
divertidos. Pues bien, la aparición
de Singles o PlayBoy: The Mansion ha
demostrado que el público interesado
en el flirteo era amplio, y se ha
consolidado una pequeña facción del
mercado dedicado a este sub-género.
El primer Singles era un
competente simulador de ligue, que
mezclaba el juego de Maxis con un
componente sentimental bastante
mayor. Esta secuela mantiene el
genial apartado audiovisual de la
anterior, con algunas innovaciones
como el aumento de una persona en el
chalet y más opciones de
personalización. El juego tiene un
modo historia bastante trivial, en
el cual encarnamos al soltero Josh o
Anna en busca de una relación que
llene todo el vacío que habita en su
interior. Las relaciones no tienen
distinciones ni limitaciones
sexuales, lo que en el caso de los
tríos llega a ser un tanto perverso.
Pero como no nos corresponde a
nosotros juzgarlo, consideramos que
cuantas más opciones tenga sin duda
más posibilidades ofrece.
El club de los corazones
solitarios
Tras un año nefasto, Josh se
siente traído por la vida urbanita.
Dejando sus problemas atrás, rompe
con todo e intenta comenzar una
nueva vida en la gran ciudad. La
necesidad de cobijo, le llevará
contactar con Kim, una chica
bastante espectacular, que necesita
una tercera persona para compartir
su piso. Como habréis adivinado, la
persona no mencionada es la ex de
Josh y se llama Anna. Esto, que
podría parecer un capítulo de “Al
Salir de Clase”, es la excusa para
una divertida sucesión de actos
erótico-festivos donde aparecen
otros personajes en base a nuestras
acciones. Así, y a diferencia de su
precuela, este modo historia aporta
una mayor rejugabilidad y ofrece un
poco más diversión.
A esto se añade un modo libre,
que nos ofrece tres niveles de
dificultad diferenciados no sólo por
ésta, sino también por las
ubicaciones: Patio, Apartamento y
Ático. En esta partida deberemos
elegir un personaje de la variada
selección que nos propone el juego,
y que abarca todos los estereotipos
posibles. Aquí nace el primer error
que mantiene del Singles original, y
son las nulas posibilidades de
edición. El juego no te permite ni
construir de manera directa tu
nidito de amor, ni crear un
personaje. No obstante, se han
incorporado dos elementos: Un mayor
mobiliario y una tienda de ropa.
Aunque suponen una mayor edición de
personas y escenarios (incluidas las
paredes), resultan un tanto
insuficientes viendo la competencia
en el género.
Simulador con picardía
Singles 2 nos pone en contexto de
un simulador social en el cual
nuestros personajes tienen tanto
necesidades como posibilidades. El
personaje interactúa con el entorno
y el resto de “amantes” potenciales.
A las clásicas barras de necesidades
(hambre, energía, higiene,
diversión, comodidad, habitación, y
amistad) añade dos propias de
Singles (Romance y Erotismo). A
través de estas dos se establece el
flirteo en el juego, que nos lleva a
distintas opciones para ir
engatusando al amado o amada. Como
siempre, el jugador deberá ser
cauteloso para no resultar molesto y
conseguir enfadar a su objeto de
deseo.
Las conversaciones se mantienen
con iconos representando el tema,
algo más fácil de desarrollar, pero
con menos posibilidades y diversión
que los textos que vimos en Seven
Sins (los cuales recordaban a la
aventura gráfica). La última
necesidad, erotismo, nos lleva a
intentar realizar las prácticas
amatorias más variadas y de las que,
como comprenderéis, no vamos a
hablar aquí. Baste decir que en este
sentido es el juego que va más lejos
ya que contiene desnudos completos y
una gran variedad de opciones.
La incorporación de otra persona
al apartamento da un toque de
tensión a las relaciones sociales,
algo que dificultan un poco el
juego. También se presta a líos
sentimentales en caso de ser pillado
“in fraganti” desnudo o realizando
otras prácticas que no vamos a
detallar. Es una innovación
interesante, pero se echa de menos
la existencia de una “ciudad”
completa en lugar de un apartamento
de solteros. Siendo una rémora común
al género, no vamos a incidir en
ella. Para “conectar” el progreso
social con el sentimental, cada vez
que asciendas en el trabajo
obtendrás puntos de habilidad que
podrán gastarse en habilidades
diversas, entre ellas las
relacionadas con cupido. Esto es un
añadido interesante, y que permite
conectar los dos modos de juego sin
primar ninguno.
Apartado audiovisual
El título mantiene el buen motor
gráfico de la anterior entrega, con
altas tasas de polígonos, buenas
texturas y competentes animaciones.
Aunque está a la altura de lo
ofrecido por Sims 2, se echan de
menos algunos efectos que aprovechen
las nuevas capacidades de las
tarjetas gráficas. Con todo, y a
pesar de ser prácticamente igual que
la anterior entrega, es lo
suficientemente competente como para
resultar uno de los líderes del
género.
En el apartado sonoro nos
encontramos la típica música
ambiental de este tipo de juegos,
aunque con mucha menos calidad. Aún
así podremos resolver esta calidad
con la capacidad de oír mp3 grabados
en nuestro ordenador. Los efectos
sonoros mantienen el clásico
galimatías que tomó Maxis de Banjo-Kazooie
(increíble la influencia de este
juego, por cierto), aún incorporando
ciertas voces muy bien dobladas al
castellano en algunas secuencias del
modo historia. En general, el juego
entra muy bien por los ojos y oídos,
aunque se echa de menos una mayor
perfección en los dos apartados.
Limitado
Aunque se agradecen ciertas
incorporaciones y mejoras en el
diseño, el juego ofrece pocas
posibilidades a la hora de editar a
nuestros personajes y hogares. Lo
hemos mencionado antes, y lo hicimos
en el primer análisis: Con un
completo editor de las dos cosas
estaríamos ante un rival muy serio
de Sims 2. El modo historia resuelve
un poco esta falta de acciones, pero
el modo libre se ve muy mermado al
no poder personalizar múltiples
elementos. De todas formas el
sistema de afectos es muy superior
al juego de Maxis, y las distintas
opciones que desarrolla dejarán
contentos a la mayoría de gente que
compre este juego buscando cierta
idea de erotismo.
Conclusión
Singles 2 es un competente
simulador, que aún habiendo recibido
ciertas mejoras, resulta un poco
limitado a la hora de jugar. Rotobee
debería plantearse realizar alguna
innovación radical jugable fuera de
los “tres solteros”, ya que a la
hora de jugar un tiene la impresión
de estar participando en el último
pastiche surgido del fenómeno “Sim”.
Con todo, Singles 2 es un juego
enormemente eficiente en muchas
funciones y para todos aquellos
aficionados a este tipo de juego se
podría decir que resulta uno de los
mejores de su género. Aparte, a
19.95 euros ofrece un gran apartado
audiovisual que muchos juegos de
mayor precio no tienen. Si en un
futuro se añaden nuevas opciones,
reajustando ciertos elementos,
podríamos hablar como el gran rival
de Sims. Por el momento, se queda en
un divertido simulador de flirteo.